El bolso de una madre

Siempre he sido una forofa de los bolsos. Los tenía de mil colores y formas: de saco, bandolera, clutch, de asas, de cuero, de piel, grandes, chicos y medianos… La mayoría eran de marca, y muchos de ellos caros a rabiar. Volvía de compras con una bolsa y el pitu padre me preguntaba: “Otro bolso, ¿no?”. Usaba uno por la mañana y cambiaba por la noche según la ropa que vistiera o el plan que se presentara.

Me he llevado tres años con el mismo bolso. Color nude -es decir, ese beige clarito que pega con todo-, grande y con dos compartimentos: uno para el móvil, la cartera, las llaves y la barra de labios; otro para las toallitas, el chupetero, el paquete de gusanitos, Batman, Superman, dos o tres coches, barrita mágica para los golpes y un sinfín de guarrerías de los niños (chicles masticados, pañuelos usados, envoltorios de batidos…) que vas acumulando y te hacen quedar fatal en el desayuno del trabajo del día siguiente.

Este bolso, que no era de marca sino más bien sosito, se ha llevado dos meses con un asa rota y la cremallera descosida, pero era tanta la pereza (y la falta de tiempo) que me daba cambiar de modelo que lo he apurado al máximo. Lo he despedido como si de mi Guess traído de Nueva York se tratara.

He cambiado de bolso por necesidad, que no por capricho, y me he comprado uno de manera práctica, y no a lo compulsivo, analizando resistencia, capacidad y fondo para los miles de trastos que sé que tendré que cargar cuando salga a la calle con mis pitus. ¡Ay cómo me ha cambiado esto de ser madre! Y lo peor es que no he caído en la cuenta hasta que me puse a buscar tema para el post de esta semana.

¡Qué daño ha hecho Mary Poppins!

Mary Poppins

 

PD: Soy un tanto diogenera. Aún conservo parte de esos bolsos apilados en el armario y me prometo que un día, no sé cuándo, volveré a usar y combinar cambiando de modelo cada mañana según los colores y ropa que lleve puestos. Eso sí, un día que no llegue tarde a dejar a los niños en el cole, no les haya metido prisa para que se acaben la leche y tenga medio minuto para hacer el cambio de bolso. Algún día…

4 comentarios en “El bolso de una madre

  1. Maria E.

    No sabes cómo te entiendo!! Pero como yo aún llevo carro cuando salgo con los dos lo llevo todo en su bolso. Cuando no lo llevo, uno grande, negro, de nylon por si se mancha y tambien con distintos compartimentos para llevarlo todo.
    Mís tote bag, shopping bag, clucht y todos los demás estab esperando volver a lucirse, aunque cuando salgo sin niños me doy el gusto de recuperar mis bolsos!!

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  2. Vanessa

    Ains!! Cómo te entiendo!! Me pasaba igual, soy “bolsoadicta”. Y de vez en cuando me doy un caprichillo, eso si, ahora siendo práctica y pensando que en el bolso deben caber muchas cosas….que por las mañanas cuando busco las gafas al llegar al trabajo siempre es una aventura encontrar un zombling, un dinosaurio, un abatoon…..cualquier cosa menos lo que busque.

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