Padres en el parque infantil

Tantas horas de parque, columpios y juegos al aire libre con mis pequeños pitus dan para mucho para alguien un pelín observador. Y no hablo de los niños, más bien de sus padres. Son como pequeñas tribus que repiten roles un día tras otro, reproduciendo conductas y obsesiones, tanto que hasta nos atrevemos a catalogarlos. ¿Te identificas con algunos de ellos?

– Los que se mudan al parque: ¡Qué despliegue de medios! Llevan de todo: la bicicleta, la moto, la pelota, el carrito, la muñeca, las tizas, una muda de repuesto y hasta merienda para sus dos niños y los hijos de los vecinos. Que digo yo, ¡cómo serán las maletas de éstos cuando se van a la playa!

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– Los superprotectores: no dejan que el niño se tire solo por el tobogán, lo visten con casco y rodilleras hasta para jugar al escondite, no le dejan correr por si se cae ni jugar más allá de dos palmos de sus plantas por si le dan un balonazo… y nunca nunca nunca se olvidan de la barrita mágica para los golpes.

niño superprotegido

No sin mi móvil: en menos de media hora han hecho tres llamadas, grabado un vídeo para los abuelos y compartido la foto de la niña columpiándose en el balancín en cuatro grupos de whatsapp.

– Los tranquilos: esta definición es de la Pituabuela: “Es que los padres de hoy en día sois muy tranquilos”, repite ella convencidísima. Y haberlos los hay: padres y madres que se sientan tranquilamente a tomar un café, a hablar con otros padres o a mirar las musarañas. ¿Señora, ese niño que está perdido gritando ‘mamá’ es suyo?

– Los abuelos: quién les iba a decir a estos pobres señores que una vez rebasada la sesentena les iba a tocar llevar nietos al parque, subirlos en tobogán y hasta jugar a la pelota a pesar del reúma y la artritis en la rodilla. Y qué decir de ellos, que jamás bajaron a un parque con sus hijos, que para eso llegaban a las tantas de trabajar, y ahora se emplean a tiempo completo en el cuidado de nietos, recogida del colegio, meriendas y casi casi en baños y cenas.

abuelos

– Los sabelotodo: se saben al dedillo los nombres de todos los niños del vecindario, las bronquitis que pasaron el pasado invierno y hasta las fechas de las vacunas. ¡Y yo que me confundo con los deberes del mayor y del pequeño!

– Los que no bajan al parque: ¡Ay, amigos! Ésos son los que más saben.

¿Y tú? ¿Reconoces a alguno de ellos? ¿Nos confiesas qué tipo de padre / madre eres en el parque?

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