Resfriados, catarros y embarazadas

Mis Pitus han traído a casa varias ‘itis’ en las últimas semanas (bronquitis, gastritis, otitis, toses y mocos de todos los colores…) y claro, con tanto virus rondando por el ambiente, era cuestión de tiempo que alguno de ellos me cogiera cariño y acabara logrando lo que no han conseguido ocho meses de embarazo: tumbarme en la cama.

Y si hay algo que sabemos todas las embarazadas es que medicamentos y gestación son del todo incompatibles (con sus salvedades, claro está). Como mucho, te permiten tomarte algún paracetamol y de 500 gramos, pero nada de ibuprofeno completamente prohibido en el tercer trimestre como bien me recuerda mi doctora de referencia.

Así que, con un resfriado de campeonato, aquí estoy abrazada a los remedios caseros y naturales que ahora comparto con vosotras por si alguna se encuentra en similar situación:

Leche caliente y miel: no descubro la pólvora, es el más viejo de los inventos pero resulta muy eficaz. La miel suaviza la garganta y ayuda en cuadros de constipados y catarros. También podéis recurrir a una infusión de agua caliente, miel y limón, a mí me reconforta mucho.

– Infusiones de jengibre: han sido mi último descubrimiento gracias a una buena amiga. Lo ideal es cortar un trozo de raíz de jengibre, añadirlo en agua hirviendo e incorporar unas gotas de limón. También puedes encontrar las infusiones ya preparadas en herbolarios y farmacias. Tiene un sabor muy especial, picante pero muy rico, y es recomendado por su carácter expectorante y analgésico.

– Abrigarse la garganta con un pañuelo de seda: no sé el motivo pero desde mi logopeda a la sabiduría popular de las abuelas todas insisten en que el pañuelo debe ser de seda.

Naranjas a go-gó: ¡en casa las compramos por sacos! Aportan vitamina C y, aunque según los últimos estudios que he leído su eficacia anticatarral está sobrevalorada, a mí me calma mucho la garganta.

Silbar y pedir ayuda: no cura, pero reconforta. Esta semana he tirado de toda la tribu para que el tinglado de equilibrio familiar que tenemos montado no se fuera abajo como un castillo de naipes. Desde mi vecina que ha llevado a los Pitus al cole y al fútbol -¡gracias primor!- hasta los abuelos que están doblando turno con tanto cuidado de nietos. El Pitupadre tiene mención especial.

Dejarse mimar: ¡os aseguro que un beso de mis niños cura más que una tableta de antibióticos!

¡Ojo! La base científica de este artículo es nula. Solo pretendo compartir con vosotros algunos trucos caseros que me vienen bien cuando ataca el resfriado y no se puede recurrir a medicinas. Algo que no falla nunca: acudir al médico.

¿Tenéis algún truco especial? ¿Algún remedio de la abuela? Pues compártelo con nosotros!!

Bodegón casero de enfermita preñada

Bodegón casero de enfermita preñada

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *