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La vida social de mis niños

Hay días en los que me pregunto dónde quedó mi tiempo libre –ya sabéis, ir de compras, salir a cenar con amigos y otras parejas, tardes de cine y teatros…– para acabar organizando los fines de semana en función de los cumpleaños infantiles a los que invitan a mis hijos.

Os prometo que yo antes tenía una vida social muy variada y divertida: no había un bar de tapas en Sevilla que el Pitu Padre y yo no hubiéramos catado ni un garito de taburetes altos que se nos resistiera.

Pero, sin saber cómo, me encuentro organizando mis tardes y fines de semana en función de la agenda social de mis niños. No bastaba con que haya cambiado las películas de autor por los últimos estrenos de Pixar, las tabernas de barra minúscula por los bares con terraza y un parque cerca, y hasta los tacones por las Converse (mucho más cómodas para correr detrás de los pitus en el parque). Ahora también he cambiado el orden de prioridades de mis hobbys que han sido alterados sustituidos por los cumpleaños infantiles a los que invitan a mis hijos.

Hay semanas en las que hemos llegado a asistir hasta a tres fiestas de cumpleaños entre compañeros de clase, familiares e hijos de mis amigos. Me conozco todos los parques de bolas, McDonalds y clubs sociales especializados en celebraciones a dos kilómetros a la redonda y bien podría hacer una guía de los menús de pizzas y nuggets de los locales de celebraciones de la ciudad.

Todo ello sin abordar la cuestión económica, porque no hay cumpleaños que se preste sin el tradicional regalo al niño homenajeado. Menos mal que en las fiestas de los niños de la clase hemos acordado hacer entre todos los invitados un regalo conjunto para que las carteras de los padres no se resientan demasiado. Con ello además conseguimos no atiborrar al niño con un montón de paquetes ni volvernos locos los padres buscando qué comprar.

El Pitu Mayor es un niño muy sociable, tiene muchos amigos; el mediano, con 4 años, ha empezado a recibir las primeras invitaciones pero –afortunadamente para mí– aún son pocas. ¡No quiero ni imaginarme cuando el pequeño también entre en juego! ¿Cómo vamos a hacerlo?

Cuando alguna vez he hablado con mi cuñada, que es profesora, de la gestión de los cumpleaños, siempre me dice: “Puede resultar un poco pesado pero es una suerte que inviten a tus hijos a los cumpleaños de sus amigos. Preocúpate cuando no tengan velas que soplar“.


¿Y vosotros? ¿Cómo lleváis la vida social de vuestros hijos? ¿Se acumulan las fiestas de cumpleaños? 

 

 

Vueltas al Cole que emocionan

Había tomado la determinación de no escribir sobre el primer día de clase. Tanto post de la Vuelta al cole me tenía un tanto aburrida. Pero entonces recordé que este blog lo escribo no porque quiera cumplir con las medias de publicación que se imponen en la comunidad bloguera, sino porque me encantará que mis hijos lo relean dentro de 20 años -si es que la tecnología se lo permite-.

Mi Pitu Mayor empieza Segundo Curso de Infantil. Para el año pasado quedaron los miedos de cómo se integraría en el colegio, cómo sería su profe, ¿habríamos elegido bien el colegio?, ¿encajará con sus nuevos compañeros?… y tantas otras inquietudes que nos quitan el sueño a los padres primerizos.

Este año daba por supuesto que la Vuelta al Cole sería coser y cantar, una rueda que se pone de nuevo en marcha, más de lo mismo. Pero me equivocaba… ¡¡ha sido mucho mejor!!

Su primer día comenzaba tarde, a las 12.30 horas, por eso de la adaptación. Demasiado tarde incluso para él, que vestido con el uniforme desde las 9 de la mañana (había que llevar al Pequeño Pitu a la guardería dentro de su también periodo de adaptación –esto da para otro post–) no dejaba de insistir en “cuándo vamos al cole, cuándo vamos al cole, cuándo vamos al cole…”.

Tan harta me tenía que nos fuimos a la puerta del colegio una hora antes; “algún niño me encontraré”, pensé yo. No fue uno, sino unos cuantos los padres que habían llevado a sus hijos al parque de enfrente del colegio a fin de que se relajaran un poco antes de entrar.

¡Y ahí comenzó el espectáculo! Mi Pitu comenzó a reencontrarse con sus amigos y compañeros de clase, a fundirse en abrazos y a dar gritos de alegría cada vez que veía una nueva cara conocida. Anduvo como loco de un lado a otro de la puerta del colegio buscando a sus amigos, reencontrando sus juegos, repartiendo besos…

Salió de casa con el polo blanco impoluto, los botines recién estrenados y el pelo peinado y perfumado con Nenuco; entró en la clase sudando y despeinado, pero contento de volver y con una sonrisa de oreja a oreja.

Sentí una alegría nueva, desconocida: la satisfacción de ver a mi hijo feliz en un ambiente distinto del mío, del que su padre y yo le ofrecemos en el ámbito doméstico y familiar. Comprobar que es querido por sí mismo, capaz de relacionarse y crear nuevos círculos me enorgullece y tranquiliza. Los llevamos al colegio para que estudien, se estimulen, aprendan idiomas y desarrollen físicamente pero la mejor nota de este curso mi Pitu mayor la ha sacado en su primer día de clase: ¡un sobresaliente en amigos!

P.D. La anécdota del día no fueron los niños, ni los libros, ni los reencuentros… ¡lo mejor de la jornada fue el aplauso que se llevaron las profesoras cuando abrieron la puerta del colegio! ¡Ahí los lleváis!

#VDLN: Momentos de relax al ritmo de ‘Sultans of Swing’

A propósito del concierto de Mark Knopfler el pasado domingo en Sevilla traigo hoy a este #VDLN el tema ‘Sultans of Swing‘, de Dire Straits.

Aunque esta canción tiene más años que yo, me gusta especialmente porque la asocio a momentos de paz y tranquilidad, de esos que ahora no abundan con el día a día de mis pequeños pitus.

‘Sultan of Swing’ me recuerda a las reuniones de campo con mis amigos cuando dj Justin da rienda suelta a su ipod toda vez que los niños están acostados en la cama y los mayores nos ponemos una copa larga para celebrar años y años de encuentros camperos.

También me trae ecos de puestas de sol en algún bar de Zahara a la orilla del mar.

Me suena a vacaciones, a relax, a tranquilidad… ¡qué mejor tema para compartir llegado el fin de semana y el inicio de la vacaciones para muchos! Buen verano a todos!!

Aquí te dejo un enlace para que conozcas un poco más qué es esto del #VDLN

Si te ha gustado, regálame un like y, si te apetece, súmate a la iniciativa.




Su primer cumpleaños con amigos

Tarta de cumpleaños

Tarta de cumpleaños

Os debía un post muy especial, ¡el del cumpleaños del Pitu Mayor!

Antonio cumplía 4 años y era una cita muy especial. Su primer año de colegio ha marcado una celebración a la que por vez primera se sumaban sus compañeros de clase, su primer cumpleaños con amigos. Esa lista de invitados lleva confeccionándose meses y por supuesto que ha ido cambiando con el transcurso de los días. “Mamá borra de la lista a xxxito porque me ha pegado en el recreo” o “Mamá apunta en la lista a mi amiga xxxita porque me va a invitar al cumpleaños de su hermana pequeña” han sido los comentarios habituales a lo largo de los últimos meses.

Corona de cumpleaños

Corona de cumpleaños

Para la celebración, se nos presentaba una dificultad añadida: el suyo fue el día más caluroso de los últimos años. Juro que no exagero: Meteorología llegó a activar el aviso naranja y los termómetros amenazaban con 41 grados a la sombra. Así que sobre la marcha tuvimos que maniobrar para que no se nos derritieran los niños como sí que ocurrió con las palmeritas de chocolate (todo un clásico de los cumpleaños infantiles!). Solución: ¡globos y pistolas de agua!

Globos de agua

Globos de agua

Un cubo de agua y una docena de pistolas de plásticos y nuestra fiesta se convirtió en el más divertido de los parques infantiles.

Fiesta de globos de agua

Fiesta de globos de agua

Por lo demás, sandwichs de york y queso, patatas, chuches y ¡tarta de chocolate! Para la decoración, globos de colores. Y de regalos, juguetes, muchos juguetes.

Abriendo los regalos

Abriendo los regalos

El Pitu Mayor llevaba despierto desde las seis y media de la mañana. “¿Es ya mi cumpleaños?”, preguntaba como si se tratara de la mañana de Reyes.

Los niños nunca dejan de sorprenderte. Le compramos regalos, vinieron sus abuelos, titos y primos, invitó a sus amigos, jugó hasta el agotamiento… pero ¿sabéis que fue lo que más le gustó? A primera hora de la tarde, cuando preparaba todo para bajarlo al parque, le enseñé unas servilletas estampadas con motivos de Rayo McQueen que le compré a juego con unos vasos y unos platos de plástico. Cuando vió la servilleta -¡¡¡una simple servilleta de papel!!!- me dijo abrazándome y emocionado: “graaaaacias mamá”.

¡El año que viene le compro dos paquetes de tissues y me dejo de tanto el jaleo ;)!

 

Servilletas y platos de Cars

Servilletas y platos de Cars

La Feria no es para los niños

La Feria no es para los niños. ¡Ja! Eso es lo que yo decía antes de tener a los míos.

Veía a esas madres vestidas de flamenca con trajes de hace cuatro temporadas arrastrando un carro con el niño lleno de churretes y las manos empolvadas de albero mientras chuparreteaba un algodón que le manchaba la camisa… y solo pensaba: la Feria no es para los niños.

Escuchaba el megáfono del tío de la tómbola y la música cani de la noria y los bocinazos de los coches locos y salía despavorida de la Calle del Infierno reafirmándome en mi idea de que la Feria no es para los niños.

Me apostaba en la reja de la caseta con la compañía de mi catavinos y disfrutaba del paseo de caballos a veces entorpecido por el niño que salía corriendo delante del coche de caballos, el que pedía helados a gritos, el que berreaba por un globo de Spiderman o la pequeña flamenca que se tiraba al suelo cansada de tacones, flecos y flor en el pelo.

Paseo de caballos

Paseo de caballos

Me daban las claritas del día, tenía localizadas las casetas que cerraban las últimas y desayunaba buñuelos sin preocuparme por la hora a la que sonaría el despertador. Así pasaba yo mis ferias… hasta que tuve niños.

Y en años como éste se me planteaba la disyuntiva de quedarme con los niños en el parque o quedarme con los niños en la Feria. Y como una no es de las que se amilana allí que me planté con mis dos chiquillos vestidos de domingo, naúticos nuevos y calcetines largos a pisar el Real.

Compré globos, helados y algodones de azúcar, gasté un paquete de toallitas limpiando churretes y manos llenas de albero y mentí como una bellaca asegurándoles que la Calle del Infierno estaba cerrada y no abría hasta el día siguiente.

Niños en la caseta

Niños en la caseta

Pero también bailé sevillanas con mi mayor, y me quedé prendada de cómo el de 2 se sentó encima de un cajón y seguía el compás de la música. Llegué incluso a ver a mis amigos, los mismos compañeros de baile y rebujito, que también acudían al Real acompañados de pequeñas flamencas y niños en carros con tambores de la tómbola.

Y lo peor es que a los pequeños Pitus les ha gustado la feria, y ahora piden una y otra vez volver a la caseta. ¡Ya me lo temía yo, que estos niños lo llevan en los genes!

Sigo pensando que la Feria no es para los niños, pero como tantas otras cosas que nunca pensé que haría a lo largo de estos últimos años voy cambiando costumbres y tragándome palabras e incumpliendo promesas porque la realidad aprieta ¡y de qué manera!

Así que este año me conformo con escaparme una noche con el Pitupadre mientras los niños duermen plácidamente con sus abuelos. Porque, entre nosotros, la Feria no es para los niños.

¡Mamá, me han invitado a una fiesta de cumpleaños!

Mañana tenemos su primera fiesta de CUMPLEAÑOS de la clase del colegio.

Hasta ahora nos habían invitado a un par de cumples a los que no hemos podido acudir por ser en fin de semana y tener otros planes o porque su padre y yo no podíamos llevarlo por motivos de trabajo. Pero mañana es el cumpleaños de su compañera de mesa del colegio. Su primer cumpleaños del cole de los mayores –como él dice olvidándose de las fiestas de primos, hijos de amigos de sus papás y un par de compis de la guarde–.

Reconozco que en un primer momento estuve tentada de rechazar la invitación sólo de pensar en el maratón que me espera de horarios. Además, si hay 25 niños en la clase y lo invitan a 25… uff! Ya tendremos alguno que nos cuadre. ¿Y qué hago con el hermano? ¡Y tendré que buscar un regalo!

Pero una conversación con la tita Ana me hizo cambiar de opinión. La tita Ana (mi cuñada) es maestra de Infantil y el otro día me dijo: “¡Qué alegría me da que inviten a Antonio a los cumpleaños! ¿Sabes cuántos niños hay a los que no invitan a ninguno! Me da tanta pena cuando veo que llegan las fiestas y las invitaciones y hay niños de los que nunca nunca se acuerdan…”

Y lo vi claro. Igual que madrugo para llevarlo a clase o su padre lo acompaña a pre-deporte, entra en nuestras vidas la etapa de cumpleaños. ¡Pues a soplar velas!

Tarta de cumpleaños

Tarta de cumpleaños

Cupcakes

8 propósitos de Año Nuevo que no pienso cumplir

#BlueMonday es el nombre que se ha impuesto al tercer lunes de enero y que viene a significar el ‘lunes triste o nostálgico’. Según dicen es el día más melancólico del año porque concluyen las vacaciones, se retoma la rutina, se caen algunos de los propósito de Año Nuevo, cuesta de enero… Tonterías del Primer Mundo.

Pero me ha servido para reflexionar sobre esas baterías de propósitos de Año Nuevo que llenaron la blogosfera hace un mes y que con solo leerlas me daba un ataque de ansiedad de pensar la cantidad de cosas que debía imponerme para ser una mamá-mujer-esposa-currante-pibón ‘perfecta’.

Así que voy a poner mi granito de arena para levantar el estado de ánimo general con una lista de propósitos de Año Nuevo que no pienso cumplir de ninguna de las maneras:

 1. Pasa más tiempo con tus hijos. ¡Ya me gustaría a mí! Me encantaría llevarlos todas las mañanas al cole, y preparar magdalenas, y merendar entre algodones, y pasar toda la tarde jugando, y estar todas las noche a la hora de los baños, la cena y el cuento… Pero el señor director del banco al que todos los meses le pago la hipoteca no piensa lo mismo y dice que quiere lo suyo. Y no puede ser. Así que no voy a torturarme con las cosas que podría estar haciendo en vez de cumplir mis cuarenta horas semanales. Disfrutaré cada uno de los momentos que paso con ellos porque siempre he pensado que más vale la calidad que la cantidad.

2. Cuida tu dieta. Ya lo sé, que en Navidades he cogido un par de kilos, pero es para tener reservas para el resto del año. Así no me sentiré culpable cuando me salte el almuerzo porque he salido tarde de trabajar y lo sustituya por un sandwich a media tarde.

3. Disfruta del último tratamiento de belleza. Con lo que a mí me gusta un potingue, una sesión de spa, un nuevo tratamiento… ahora me conformo con desmaquillarme todas las noches y aplicarme mis cremas una vez al día (aunque reconozco que son muchas las mañanas que amanezco con la cara como un mapache porque me quedé dormida antes de quitarme el rimmel).

Tratamientos de relax y belleza

Tratamientos de relax y belleza

4. Aprende a hacer cupcakes. Pues sé que están muy de moda pero la verdad es que no me atrae. Y digo yo ¿cuándo los haría? Después de poner las lentejas, triturar las papillas y dejar listos los biberones para la mañana siguiente?? Me saldrían un churro. Mejor los encargo en @Ofelia_Bakery o @cupcakesandgo.

Cupcakes

Cupcakes

5. Cultiva tus relaciones sociales. Hace tiempo que obvié de mi vocabulario eso de ‘nos llamamos para un café’. La otra persona y yo sabíamos de sobra que esa llamada nunca se produciría pero quedaba bien. Si entonces que tenía tiempo y ganas no lo hacía ¿quién se cree que lo vaya a retomar ahora? Cada vez cuento con menos tiempo libre para mí y los míos así que si hago planes los hago con gente que me apetece ver de verdad, con mis amigos, familia y compadres a los que echo de menos y quiero. La falta de tiempo es lo que tiene: no tienen cabida los compromisos.

6. Sigue los patrones de la nueva ‘it-girl’.  Ni esta camiseta es vintage ni pienso crear tendencia con estos vaqueros de hace tres temporadas. Pero con un pañuelo por aquí y un detalle por allá voy solucionando el día a día.

It-girl street style

It-girl street style

7. Descubre los restaurantes más ‘trendy’ de tu ciudad. ¿Cuentan con espacio para dos carros? ¿Tienen cambiador y un mínimo espacio para que el comensal de la mesa de al lado no me mire con cara de ‘señora este bar no es para niños’? Pues siguiente punto.

8. Sube la autoestima. Cuando estoy ‘blue’, cansada agotada, enfadada o simplemente con ganas de salir huyendo, voy al cuarto de mis pequeños pitus y les pregunto cuánto me quieren: “¡De aquí a la luna!”. ¡Pues vuelta a empezar!

Ilustración de Anita Jeram del libro 'Adivina cuánto te quiero'

Ilustración de Anita Jeram del libro ‘Adivina cuánto te quiero’

Y ahora os preguntaréis, ¿por qué 8? Porque paso de categorías y modas impuestas por las que todas las listas tienen que contener 10 puntos. ¡Sed felices!

 

Retazos del adviento

Retazos del fin de semana:

– Viernes 5

Recogida del cole y la guarde y a casa de los abuelos a que nos pongan algo rico de comer. La siesta de hoy ha sido cortita -la de ellos, claro- porque han inaugurado el alumbrado navideño de las calles y quiero que lo vean y alucinen. Merienda de churros con chocolate, primeras luces y belenes, marionetas y, de colofón, una tienda de juguetes.

Decoración navideña en las calles de Sevilla

Decoración navideña en las calles de Sevilla

– Sábado 6

Viene a visitarnos el padrino y viene con refuerzos: mis niñas rubias. Mañana de parque y tarde para montar el árbol de Navidad y el Belén. Bolas, luces, estrellas, villancicos… En menos de una hora, Álvaro se ha cargado tres de las figuritas: el ángel, la mula y el buey.

Montando el árbol

Montando el árbol

– Domingo 7

Comida familiar: más abuelos, titos, prima… Pasacalles de la tuna de Derecho. A última hora de la tarde nos da lugar a una cerveza con los amigos. La vigilia de la Inmaculada queda para otro año.

Pasteles de @ManuJara_

Nuestras comidas familiares siempre acaban con pasteles de @ManuJara_

– Lunes 8

Con niños los planes nunca salen como esperas: los dos pitus y el padre malos. Cancelamos comida; modo enfermería ON. Pero al menos sacamos un hueco para escribirle la carta a los Reyes Magos. “Queridos Reyes Magos. Este año he sido muy bueno…”.

Estampas del Adviento. Retazos que anuncian que viene la Navidad.

 

Feliz Navidad

Letrero que anuncia Feliz Navidad

 

O tengo un niño o me cambio de amigos

O tengo un niño o me cambio de amigos. ¿No lo habéis pensado alguna vez?

Todos tenemos uno o varios grupos de amigos con los que salir de bares, a conciertos, pasar un fin de semana en la sierra o incluso irnos de vacaciones.

De pronto uno de ellos anuncia que van a ser papás. Y comienzan las fotos de las ecografías en el grupo de WhatsApp, las conversaciones sobre qué silla de bebé comprar y las descripciones nada agradables de piernas, tobillos y otras partes del cuerpo sensiblemente hinchadas.

Aunque lo peor está por llegar. Nace la linda criatura y desde ese momento no hay otra conversación más allá de los pañales, el precio de la leche en polvo, los humidificadores, lactancia sí lactancia no, los chupes esterilizados y los debates sobre cuándo debe abandonar el niño la habitación de los padres.

En ese punto mi mente ya había desconectado y pensaba en qué bar me tomaría la siguiente copa.

Pasan los meses y las conversaciones suben de nivel. Guardería o cuidado en casa, vacunas, la introducción del pollo y aparecen nuevos términos como ‘apiretal’ y ‘dalsy‘, palabros que por supuesto no eres capaz de pronunciar ni mucho menos escribir.

En estos momentos pensaba en por qué no me habría ido al concierto en vez de aceptar la quedada en el parque.

Y me prometía a mí misma que cuando me llegara el momento ni en broma abrumaría a mis amigos con batallitas de mis niños y lecciones de puericultura, estimulación y alimentación infantil.

Pero no cambias de amigos, entre otros motivos porque al final les acabas cogiendo cariño a esos bebés que te regurgitaron el bibi, le limpiaste los mocos y hasta te descubriste haciéndole una carantoña.

Entonces te llega el momento en que eres tú quien anuncia que va a ser mamá. Y le preguntas a todas las que ya pasaron por el aceite de almendras y la crema antiestrías cómo controlar esos ardores que te matan al caer la noche.

Cuando nace la linda criatura no te resistes a contar a los cuatro vientos los 400 gramos que cogió de peso esa semana y presumir de la marca de pañales que gasta tu niño “porque yo en eso no escatimo”. ¿De verdad estoy diciendo yo esto? Y la respuesta es sí.

Quedas con el resto de papás en el parque y te interesas por la bronquitis de Alba, la alergia de Mai y el fútbol de Ignacio. Porque en el fondo éstas son las cosas que te importan, de las que quieres hablar y necesitas que te informen.

Y cuando viene esa parejita del grupo que aún sigue inaugurando bares de copas cada fin de semana, solo me pregunto: “¿en qué estarán pensado: en tener un niño o en cambiar de amigos?”.