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¡Es ‘otro’ niño!

¡¡Es un ‘otro’ NIÑO!!

La ecografía ha dicho que esperamos otro varón, el tercero. Y estamos felices de ello. Siempre dije que quería otro hijo y que me gustaría que fuera niño, aunque nadie me tomara en serio. De hecho hay quien casi casi me ha dado el pésame por quedarme sin la niña.

No sé si es por práctica –¡lo que voy a aprovechar la ropa!–, por rutina –estoy acostumbrada a sus juegos: dinosaurios, balones, coches…–, porque sé que los tres van a estar muy acompañados o porque es algo que escapa al control humano –¡que venga lo que Dios quiera!– pero siempre me ha gustado la idea de tener hijos varones.

Hay dos razones por las que me hubiera gustado tener una niña: por saber cómo es educar en otro género –si es que existen diferencias– y ¡por esos pasillos de ropa, lazos y todo tipo de complementos que jamás encontraré en las colecciones de niños!

Con tres hijos no quiero ni imaginarme cómo olerá ese cuarto dentro de quince años en una combinación fatal de pies, sudor y hormonas adolescentes. Lo de tener solo nueras (jejejeje) tampoco me resulta muy alentador (aunque quién sabe…). Pero soy de las que cree que los niños adoran a sus mamás y ¡seguiré siendo la reina de mi casa!

Ahora en serio: niño o niña me da igual. Lo importante es que venga bien. ¡Cómo entiendo llegado este momento esa frase que repiten sin cesar madres y abuelas! Cuando tienes un hijo has hecho más de una visita a las urgencias de un hospital, eres consciente de las enfermedades y problemas que se pueden presentar y lo único que pides a Dios es que tu bebé esté sano y crezca fuerte. Los lazos para las muñecas.

¿Cuándo ha aprendido mi hijo pequeño a contar en inglés?

Los padres solemos repetir ese mantra de que no entendemos cómo los hermanos pueden ser tan distintos entre ellos si los hemos criado igual. La respuesta al enigma tal vez esté en un error en la pregunta: ¿realmente los criamos igual?

Puede que los que tenemos más de un hijo intentemos inculcarles los mismos valores, apostar por un modelo de crianza e incluso premiar y castigar determinadas conductas, pero ¿realmente los educamos de igual modo?

Yo creo que, aunque lo intentemos, el resultado no siempre es el mismo y no sólo por el componente emocional que aporta cada niño, sino porque ni el tiempo ni la experiencia de los padres son iguales cuando tienes dos hijos (ya me contaréis los que tenéis familia numerosa).

Esta reflexión viene a cuento de una anécdota que nos ocurrió hace unos días. Estábamos toda la familia en casa un domingo cuando en unos dibujos animados de la tele un personaje (no recuerdo cuál) dijo ‘one‘. Cuál fue nuestra cara de sorpresa cuando el Pitu Pequeño siguió la secuencia en el mismo idioma: “two-three-four-five“.

El padre y yo nos miramos asombrados a la par que nos hicimos la misma pregunta: “¿cuándo ha aprendido este niño a contar en inglés?“.

Lo primero que me invadió es nuestro viejo conocido sentimiento de culpa. “¡Seré malamadre que no tenía ni idea de que mi niño sabía los números en inglés!”. Después, para ahondar más en la herida, recordé cómo celebraba los “rosa-pink” y “amarillo-yellow” del Pitu Mayor cuando tenía la misma edad y hacía sus primeros progresos en la guarde.

Claro que entonces tenía toda la concentración maternal enfocada en un solo hijo y ahora el tiempo se divide entre dos; el tiempo, la paciencia y hasta las ganas de regañar que hacen que más de una vez al día mire para otro lado y dé por buenos aquellos principios inamovibles de antes de ser madre (“no se irán a la cama sin lavarse los dientes”, “no comerán chuches entre semana”, “no más de media hora de tele al día” y un larguísimo etcétera).

Desdramatizando he llegado a la conclusión de que ni era tan sorprendente la combinación azul-blue del Mayor ni me atormentaré por eso de la crianza igualitaria para los dos hermanos. No puede ser posible que la educación del primero sea igual que la del segundo porque nosotros tampoco somos los mismos ahora que hace tres años. Y si no, ¡compara las fotos de tu móvil del primero y del segundo hijo!

Dedicado al Pitu Padre

Hoy es el Día del Padre, y por eso hemos decidido dedicarle nuestro post semanal a todos los papás, pero muy especialmente, a nuestro Pitu Padre.

Nuestro post va dedicado a ese futbolero amante de la calle, el sol y los amigos que nunca pensó que su día a día fuera a cambiar de la manera que lo hizo hace cuatro años –y que remató para premio hace dos–.

El Pitu Padre se levanta antes que nadie en casa para preparar biberones y mochilas antes de salir a trabajar.

 El Pitu Padre cambia pañales, va a tutorías y recuerda la cita con el pediatra. No es cuestión de conciliación, él piensa que todo va en el mismo saco.

 El Pitu Padre es el soñador de la pareja, el que busca nuevos caminos y los hace posible.

 Se hace el dormido cuando los niños lloran por la noche, pero porque sabe que la madre también está despierta y aguantando el pulso a ver quién de los dos se levanta antes.

El Pitu Padre cuenta cuentos pero no Los Tres Cerditos ni Caperucita Roja; él prefiere narrarles la semifinal del Sevilla FC un jueves de Feria contra el Schalke 04; y el caso es que le da resultado, ¡¡los deja fritos!!

Le gustan las guerras de almohadas los domingos e ir a comprar churros para sus niños. Le gusta llevarlos al burger los fines de semana que mamá trabaja y darles chucherías para ver el partido de fútbol desde la grada. No le gusta hacer el papel de ‘Poli-Malo’.

El Pitu Padre también tiene aún cosas que aprender, entre ellas, escoger la ropa del armario y combinar pantalones, con camisas y jerseys. ¡Prefiere cerrar el inventario anual que vestir a dos niños de domingo!

El Pitu Padre se queja mucho menos que yo, no usa las redes sociales para lamentarse de las malas noches ni de las citas con amigos suspendidas por una otitis, y hasta es capaz de enfrentarse a un post si la community manager de la casa se lo pide.

El Pitu Padre va a pasar el Día del Padre a kilómetros de casa; va a echar de menos los besos de Álvaro y las ocurrencias de Antonio. Por eso le mandamos este post para que recuerde siempre… ¡¡que es el mejor padre del mundo mundial!!

Día del Padre

Día del Padre

Colegio

Hora de elegir colegio

A estas alturas del año pasado andaba como las locas persiguiendo las agendas de los directores de colegios, pidiendo opinión a las vecinas y amigas con niños matriculados en la zona y deambulando de centro en centro comparando horarios, instalaciones, servicios y rankings en los informes de la Delegación de Educación. Estaba en plena búsqueda de COLEGIO.

Creo que ni cuando elegí carrera universitaria me lo pensé tanto. Pero por primera vez sentí esa angustia de tener que tomar una decisión que bien podría marcar los designios, amigos y día a día de mi(s) hijo(s) en los próximos años. Llamadme exagerada.

Hora de elegir colegio

Hora de elegir colegio

Así que por si os sirve aquí comparto con vosotros algunas de las claves que valoré a la hora de rellenar el sobre de la matrícula:

  • Proyecto educativo: o lo que de toda la vida se ha venido en llamar “un buen colegio”. Es cierto que todos los centros siguen un mismo patrón curricular y que el profesorado se va renovando periódicamente pero ya sea por el equipo directivo, la implicación del claustro o el trabajo con los alumnos hay colegios cuyo proceso educativo convence más que otros.
  • Público, privado o concertado: no es por cuestión de ideologías, es por pura coherencia. ¿Puedes permitirte pagar la educación privada de tus hijos? ¿Estás dispuesto a comulgar con los postulados -no siempre religiosos- de ese centro concertado? ¿Apuestas por la enseñanza pública?
  • Comedor y aula matinal: puede parecer secundario pero hay muchas familias para las que la prestación de estos servicios, así como el coste o subvención de los mismos, es fundamental en la conciliación de la vida laboral y personal. Pregunta horarios y costes ¡importantísimo!
  • Horarios: todavía hay colegios que tienen jornada partida con tardes de clases obligatorias. ¿Encaja con tus horarios?
  • Actividades complementarias: muchos centros ofrecen a la familia la posibilidad de completar la jornada con actividades extraescolares que facilitan el desarrollo de los niños (deporte, música, teatro, manualidades…) y la compatibilidad con los horarios de los padres.
  • Instalaciones: si para ti es importante el deporte y las actividades complementarias valorarás que el centro en cuestión tenga unas buenas instalaciones (patio, polideportivo, pistas deportivas…) para el uso de los alumnos.
  • Bilingüismo: cada vez son más los colegios -públicos y privados- que ofrecen a los alumnos la posibilidad de impartir clases en un segundo idioma. Para los de la generación del ‘I am Muzzy’ (la mía) es algo muy a tener en cuenta.
  • Grados: hay colegios que sólo imparten Infantil, otros que además suman Primaria, los que se complementan con Secundaria y unos pocos que además ofrecen Bachillerato e incluso grados formativos en el mismo centro. Sopesa los pros y los contras de los cambios de centro en los niños.
  • Puntos: infórmate bien de los puntos necesarios para la admisión del niño en el colegio en cuestión, sobre todo en aquellos de gran demanda. El domicilio familiar, el laboral, hermanos escolarizados, minusvalías o la renta económica son algunas de las circunstancias que condicionarán el tanteo con el que tu hijo optará por una plaza del centro deseado.
Valora lo que cada colegio te ofrece

Valora lo que cada colegio te ofrece

Pregunta, concierta entrevista con directores, compara, haz listas de pros y contras… y cruza los dedos para que en la nómina de admitidos aparezca el nombre de tu hijo en el colegio deseado!! Años atrás he visto parejas que se separaban para coger puntos por familias monoparentales (ese supuesto lo han eliminado ya, al menos en mi comunidad autónoma), gente que se cambiaba de domicilio o quien contrataba a un detective privado para investigar a todos los niños que figuraban por delante del suyo en la lista de admitidos. ¿Y sabéis qué ? Que ahora lo entiendo, aunque no lo comparta.

Di saltos de alegría cuando en segunda fase y tras sorteo en la Delegación comprobé que mi Pitu mayor entraba en el colegio que su padre  y yo habíamos elegido.  Fue algo así como el día de la lotería. ¡Que haya suerte para todos!

Padres, que no entrenadores

La familia bloguera que escribe unida jamás será vencida!! Hoy os presentamos al Pitu padre que se estrena en el blog y escribe sobre uno de sus tema favoritos: el deporte de base. ¡Súper interesante!

Hola a todas y a todos.

Como esta aventura es familiar, también le toca al PituPadre escribir en este blog. Y me estreno con una de mis pasiones: el deporte. De ahí que mi primer post vaya dedicado a todos esos padres que llevan a sus hijos a realizar cualquier deporte.

Por mi propia experiencia, he visto muchas actitudes de padres cuando van a ver a sus hijos a realizar cualquier deporte y ahora me toca ponerme en su lugar debido a que nuestro hijo mayor ha empezado en la escuela de pre-deporte del club al que pertenezco. Sin ánimo de adoctrinar a nadie y sí de exponer cómo vamos a afrontar en casa esta nueva etapa en la educación de nuestros hijos -sí educación, llevar a nuestros hijos a practicar deporte es sumar en la educación y el desarrollo, físico y personal-, comparto con vosotros las actitudes que creo que los padres debemos de adoptar, actitudes que supongan un plus en esta educación y desarrollo deportivo.

Nuestras reglas en el deporte

Nuestras reglas en el deporte

Llevo muchos años involucrado en un club deportivo de fútbol sala. Empecé jugando cuando niño, de adolescente fui entrenador en las bases y ahora me toca estar en la gestión del mismo. ¿Por qué os cuento esto? Porque todos los niños no pueden ser Cristiano Ronaldo, Messi, Pau Gasol o Rafa Nadal y porque los padres debemos entender que si nosotros no pudimos ser deportistas de élite no intentemos que nuestros hijos lo sean si no quieren o no pueden serlo.

Lema

Lema

También está el caso de los padres entrenadores, padres que ejercen de entrenadores en la banda. Si hemos elegido bien dónde nuestros hijos practican su deporte, no hace falta que los padres le demos indicaciones técnicas o tácticas antes, durante y después de sus entrenamientos o partidos.

Comportamiento en el deporte

Comportamiento en el deporte

Éstos y otros comportamientos los ha estudiado Patricia Ramírez (@Patri_Psicóloga), una reputada psicóloga de la salud y el deporte. Este vídeo que compartimos con vosotros recoge algunas claves saludables que se deben adoptar en el deporte infantil, prácticas que concuerdan con la actitud que nosotros vamos a tomar para nuestros hijos.

Insiste Patricia Ramírez en que el motivo para que un niño haga deporte debe ser el disfrute, la relación con otros niños, el ejercicio físico. Los niños no tienen que rendir, tienen que relacionarse y ser felices. Eso no significa que no se anime al niño, se le premie y valore el ejercicio que ha hecho, pero nunca motivar para que el niño haga cosas que ni tan siquiera el entrenador le pide.

Hay  que recordar que no todos somos el tío de Rafa Nadal. La vuelta a casa no debe ser un examen de los fallos cometidos en el partido ni un rosario de reproches. Tal vez sea mucho más constructivo preguntarle cómo se lo ha pasado. El deporte es una actividad saludable y para relacionarse con otros niños, no un examen ni una exigencia.

Decálogo del padre del deportista

Decálogo del padre del deportista

Hay valores ligados al deporte que no se deben desdeñar: el trabajo en equipo, la consecución de logros y metas, la puntualidad, el compromiso con los compañeros de equipo, la disciplina, el compañerismo y la cohesión. Vamos a aprovecharlos.

Ni nuestro hijo nos va a sacar de pobres ni yo voy a ser el próximo Del Bosque. Así que vamos a disfrutar todos, él y nosotros, del deporte.

equipo prebenjamines

equipo prebenjamines