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Kids and Us, un método natural para aprender inglés desde niños en Sevilla

Siempre me ha preocupado mucho el aprendizaje del inglés en los niños. No en vano, los pequeños Pitus están en un colegio bilingüe y a menudo vemos series y dibujos animados en inglés.

Por eso cuando mi amiga Andrea, de Giganta Comunicación, me invitó a un encuentro blogger para conocer la academia de inglés Kids and Us de Sevilla, no me lo pensé dos veces y acudí a interesarme por un método del que ya había oído hablar. Ésta es un red de academias implantada en nueve países basada en el aprendizaje del segundo idioma con un método natural y espontáneo tal y como lo hacen los bebés en su lengua materna.

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Como nos explica Pilar, la directora de la academia de la calle Virgen del Valle, los niños comienzan a adentrarse en el método con apenas uno o dos años y concluyen con el final de la etapa educativa (18). El objetivo es muy claro: reproducir el proceso natural de adquisición de la lengua materna. Por eso es muy importante una primera etapa de Listening (escucha) y Understanding (comprensión). Y lo mejor -al menos para mí, por la falta de tiempo y la saturación de actividades extraescolares que tienen los niños- es que los alumnos solo acuden una vez a la semana al centro para clases de 45 minutos para los bebés de 1 y 2 años (de tres a nueve años es una clase de una hora a la semana). Eso sí, el método exige la implicación familiar ya que los padres deben poner todos los días a los niños a escuchar un material en inglés durante 8-12 minutos.

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El objetivo es familiarizar a los pequeños con el idioma, que escuchen y entiendan la segunda lengua y no tengan miedo a repetir las palabras y expresiones que han escuchado (tercera fase, speaking). Tal y como sucede con nuestra lengua materna.

Solo después de tener bien afianzados estos pilares, se pasa al reading (lectura) y writing (escribir y estudiar gramática) en el momento oportuno, cuando se ha alcanzado un nivel comprensivo alto y se tiene una madurez cognitiva. Todo lo contrario de como aprendimos inglés los de mi generación, al menos yo, que tras año de academia tenía pánico a hablar en público en otro idioma.

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Debemos decir que este proceso educativo lo creó una madre que quiso enseñar a su hija a aprender inglés, Natàlia Perarnau, harta de los cánones tradicionales y decidió apostar por un método natural y espontáneo desde bebés.

Esto supone un cambio de mentalidad en los padres que desean ofrecer este aprendizaje de una segunda lengua a sus hijos. No hay que esperar a que el niño flaquee en inglés en las notas del colegio, es apostar por el idioma desde pequeñitos. La propuesta de Kids and Us no es un remedio para refuerzo escolar. Se trabaja a ritmo diferente a los colegios aunque tengan un mismo objetivo. Se olvidan del afirmativo del verbo To be para trabajar la comprensión global en el niño. “Todos sabemos expresar tengo frío o calor pero los niños de Kids and Us además saben decir estoy pelao“, explica Pilar. Se aborda la gramática pero con juegos y canciones y todo el método se apoya en material audiovisual, juegos on line, aplicaciones, un canal en Youtube y un cuidado material educativo de aplicación en las más de 300 academias repartidas por el mundo para garantizar la correcta difusión del método.

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Kids and Us cuenta con cuatro etapas según edades (babys, kids, teens y tweens) y los alumnos tienen además la posibilidad sacar las certificaciones de nivel de inglés (con el compromiso de al final de la etapa, 18 años, alcanzar un nivel Proficiency).

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Si queréis más información, os invito a que paséis por la academia de la calle Virgen del Valle 2 de Sevilla. ¡Espero que os sirva para planificar las extraescolares de vuestros pequeños para el próximo curso!

¿Cuándo ha aprendido mi hijo pequeño a contar en inglés?

Los padres solemos repetir ese mantra de que no entendemos cómo los hermanos pueden ser tan distintos entre ellos si los hemos criado igual. La respuesta al enigma tal vez esté en un error en la pregunta: ¿realmente los criamos igual?

Puede que los que tenemos más de un hijo intentemos inculcarles los mismos valores, apostar por un modelo de crianza e incluso premiar y castigar determinadas conductas, pero ¿realmente los educamos de igual modo?

Yo creo que, aunque lo intentemos, el resultado no siempre es el mismo y no sólo por el componente emocional que aporta cada niño, sino porque ni el tiempo ni la experiencia de los padres son iguales cuando tienes dos hijos (ya me contaréis los que tenéis familia numerosa).

Esta reflexión viene a cuento de una anécdota que nos ocurrió hace unos días. Estábamos toda la familia en casa un domingo cuando en unos dibujos animados de la tele un personaje (no recuerdo cuál) dijo ‘one‘. Cuál fue nuestra cara de sorpresa cuando el Pitu Pequeño siguió la secuencia en el mismo idioma: “two-three-four-five“.

El padre y yo nos miramos asombrados a la par que nos hicimos la misma pregunta: “¿cuándo ha aprendido este niño a contar en inglés?“.

Lo primero que me invadió es nuestro viejo conocido sentimiento de culpa. “¡Seré malamadre que no tenía ni idea de que mi niño sabía los números en inglés!”. Después, para ahondar más en la herida, recordé cómo celebraba los “rosa-pink” y “amarillo-yellow” del Pitu Mayor cuando tenía la misma edad y hacía sus primeros progresos en la guarde.

Claro que entonces tenía toda la concentración maternal enfocada en un solo hijo y ahora el tiempo se divide entre dos; el tiempo, la paciencia y hasta las ganas de regañar que hacen que más de una vez al día mire para otro lado y dé por buenos aquellos principios inamovibles de antes de ser madre (“no se irán a la cama sin lavarse los dientes”, “no comerán chuches entre semana”, “no más de media hora de tele al día” y un larguísimo etcétera).

Desdramatizando he llegado a la conclusión de que ni era tan sorprendente la combinación azul-blue del Mayor ni me atormentaré por eso de la crianza igualitaria para los dos hermanos. No puede ser posible que la educación del primero sea igual que la del segundo porque nosotros tampoco somos los mismos ahora que hace tres años. Y si no, ¡compara las fotos de tu móvil del primero y del segundo hijo!