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Panini, las estampas de fútbol y los padres

El pasado fin de semana fui con mis dos hijos mayores a la Plaza del Cabildo, en Sevilla, a cambiar las estampas repetidas de su colección de fútbol de la Liga. Esta es una plaza encantadora en la que puedes encontrar monedas y billetes antiguos, cromos de muñecas, piezas de coleccionista y algunas antigüedades. Yo solía ir de pequeña con mi abuelo a comprar y cambiar sellos filatélicos, y ahora me gusta volver con mis Pitus a este peculiar cambalache en el que los niños se prestan tacos de estampas, repasan mentalmente cuál tienen y cuál le falta y negocian el valor de las cartas a cambiar, que no es lo mismo un Guante de Oro que un Súper Crack.

La mañana en el Cabildo, además de para pasar un rato agradable, da para mucho. Lo primero, que venzan la timidez inicial y se presenten a otros niños e inicien conversaciones. Segundo: para aprender a valorar un poco las cosas, que todo no se puede comprar; hay años que han acabado las colecciones con un montón enorme de estampas repetidas que no valían para nada. Si quieren completar la colección tendrán que poner algo de su parte y no solo dar sablazos a los titos y abuelos, sino buscar las cartas que les faltan intercambiando con otros niños.

Y por último, como experimento sociológico de cómo nos comportamos los padres. Porque si para la mayoría el ambiente era de fiesta y diversión por alcanzar la carta del jugador admirado o completar el equipo de cada uno, también me crucé con progenitores cargados de listas y álbumes que repasaban una y otra vez (ellos, no los niños) y padres vigilantes que no dejaban que sus hijos pasasen las estampas a otros niños por si se les caían al suelo… Me quedé a cuadros con una madre que le racaneaba a mis Pitus que su ‘Ídolo’ valía más que el ‘Nuevo Fichaje’ que los míos pretendían cambiarle… Entre tanto, sus niños eran meros espectadores -sin cartas en las manos- que acababan aburridos mientras sus padres se dedicaban a completar las estampas que les faltaban.

¿No será mejor propiciar que sean ellos los que ejerciten la memoria y recuerden qué estampas de jugadores ya atesoran?

¿No es más importante darles las herramientas para que no les timen (¡ojo, que hablamos de niños de seis años!) que impedir a toda costa que le levanten una carta de Griezmann?

¿Se nos ha olvidado que esto era un juego?

Me quedo con la cara de felicidad de mis dos Pitus que volvieron a casa con un taco de estampas nuevas y, lo mejor, conseguidas por ellos mismos. Repetiremos.

 

La vida social de mis niños

Hay días en los que me pregunto dónde quedó mi tiempo libre –ya sabéis, ir de compras, salir a cenar con amigos y otras parejas, tardes de cine y teatros…– para acabar organizando los fines de semana en función de los cumpleaños infantiles a los que invitan a mis hijos.

Os prometo que yo antes tenía una vida social muy variada y divertida: no había un bar de tapas en Sevilla que el Pitu Padre y yo no hubiéramos catado ni un garito de taburetes altos que se nos resistiera.

Pero, sin saber cómo, me encuentro organizando mis tardes y fines de semana en función de la agenda social de mis niños. No bastaba con que haya cambiado las películas de autor por los últimos estrenos de Pixar, las tabernas de barra minúscula por los bares con terraza y un parque cerca, y hasta los tacones por las Converse (mucho más cómodas para correr detrás de los pitus en el parque). Ahora también he cambiado el orden de prioridades de mis hobbys que han sido alterados sustituidos por los cumpleaños infantiles a los que invitan a mis hijos.

Hay semanas en las que hemos llegado a asistir hasta a tres fiestas de cumpleaños entre compañeros de clase, familiares e hijos de mis amigos. Me conozco todos los parques de bolas, McDonalds y clubs sociales especializados en celebraciones a dos kilómetros a la redonda y bien podría hacer una guía de los menús de pizzas y nuggets de los locales de celebraciones de la ciudad.

Todo ello sin abordar la cuestión económica, porque no hay cumpleaños que se preste sin el tradicional regalo al niño homenajeado. Menos mal que en las fiestas de los niños de la clase hemos acordado hacer entre todos los invitados un regalo conjunto para que las carteras de los padres no se resientan demasiado. Con ello además conseguimos no atiborrar al niño con un montón de paquetes ni volvernos locos los padres buscando qué comprar.

El Pitu Mayor es un niño muy sociable, tiene muchos amigos; el mediano, con 4 años, ha empezado a recibir las primeras invitaciones pero –afortunadamente para mí– aún son pocas. ¡No quiero ni imaginarme cuando el pequeño también entre en juego! ¿Cómo vamos a hacerlo?

Cuando alguna vez he hablado con mi cuñada, que es profesora, de la gestión de los cumpleaños, siempre me dice: “Puede resultar un poco pesado pero es una suerte que inviten a tus hijos a los cumpleaños de sus amigos. Preocúpate cuando no tengan velas que soplar“.


¿Y vosotros? ¿Cómo lleváis la vida social de vuestros hijos? ¿Se acumulan las fiestas de cumpleaños? 

 

 

Padres en el parque infantil

Tantas horas de parque, columpios y juegos al aire libre con mis pequeños pitus dan para mucho para alguien un pelín observador. Y no hablo de los niños, más bien de sus padres. Son como pequeñas tribus que repiten roles un día tras otro, reproduciendo conductas y obsesiones, tanto que hasta nos atrevemos a catalogarlos. ¿Te identificas con algunos de ellos?

– Los que se mudan al parque: ¡Qué despliegue de medios! Llevan de todo: la bicicleta, la moto, la pelota, el carrito, la muñeca, las tizas, una muda de repuesto y hasta merienda para sus dos niños y los hijos de los vecinos. Que digo yo, ¡cómo serán las maletas de éstos cuando se van a la playa!

padre_primerizo_sindrome_utillero

– Los superprotectores: no dejan que el niño se tire solo por el tobogán, lo visten con casco y rodilleras hasta para jugar al escondite, no le dejan correr por si se cae ni jugar más allá de dos palmos de sus plantas por si le dan un balonazo… y nunca nunca nunca se olvidan de la barrita mágica para los golpes.

niño superprotegido

No sin mi móvil: en menos de media hora han hecho tres llamadas, grabado un vídeo para los abuelos y compartido la foto de la niña columpiándose en el balancín en cuatro grupos de whatsapp.

– Los tranquilos: esta definición es de la Pituabuela: “Es que los padres de hoy en día sois muy tranquilos”, repite ella convencidísima. Y haberlos los hay: padres y madres que se sientan tranquilamente a tomar un café, a hablar con otros padres o a mirar las musarañas. ¿Señora, ese niño que está perdido gritando ‘mamá’ es suyo?

– Los abuelos: quién les iba a decir a estos pobres señores que una vez rebasada la sesentena les iba a tocar llevar nietos al parque, subirlos en tobogán y hasta jugar a la pelota a pesar del reúma y la artritis en la rodilla. Y qué decir de ellos, que jamás bajaron a un parque con sus hijos, que para eso llegaban a las tantas de trabajar, y ahora se emplean a tiempo completo en el cuidado de nietos, recogida del colegio, meriendas y casi casi en baños y cenas.

abuelos

– Los sabelotodo: se saben al dedillo los nombres de todos los niños del vecindario, las bronquitis que pasaron el pasado invierno y hasta las fechas de las vacunas. ¡Y yo que me confundo con los deberes del mayor y del pequeño!

– Los que no bajan al parque: ¡Ay, amigos! Ésos son los que más saben.

¿Y tú? ¿Reconoces a alguno de ellos? ¿Nos confiesas qué tipo de padre / madre eres en el parque?

El regalo de fin de curso de la profesora

Hoy vamos a hablar del tema que estos días arrasa en los grupos de Whatsapp de todos los padres de niños en edad escolar: el regalo de la profesora.

Se acerca el fin de curso y no hay padres que no tengan en mente qué regalar a esos sufridos maestros que durante nueve meses han estado soportando, educando y por supuesto queriendo a nuestros pequeños pitus.

A mi me entran ganas de ponerle un adosado en la playa (a cambio claro de que se quedaran un mes más con los enanos, que ése es otro tema: ¡¡qué hacemos los próximos dos meses con los niños!!), pero como no es cuestión ni de pasarse ni de ser desagradecida ahí que andamos cruzando cientos y cientos de mensajes en el grupo de la clase para decidir qué regalar a la seño por tan maravilloso curso.

En mi caso multipliquen los mensajes por dos: Pitu grande y Pitu pequeño.

Cosas que os pueden interesar para planear vuestros regalos de fin de curso:

¿En grupo o en solitario?: Sin duda es mucho menos engorroso comprar un regalo en solitario: eliges tu presupuesto, compras lo que te gusta y te evitas ponerte de acuerdo con 25 padres más. Aunque es cierto que siempre es mucho más barato hacer un regalo en grupo. Además, al aportar todos al fondo común se pueden comprar mejores regalos. Y si el buen entendimiento reina entre los padres de la clase será hasta una experiencia satisfactoria.

– Presupuesto: como ya decíamos no es lo mismo en solitario que en grupo, donde siempre suele salir más económico. Además hay que tener en cuenta que en muchos casos, como es el nuestro, hay varios hermanos y por tanto varios regalos a varios profesores, con lo cual el presupuesto de los padres se resiente aún más. Si bien, nosotros estamos convencidos de que más importante que el dinero con el que se cuente es la creatividad y el mimo que le pongamos al asunto.

– ¿Solo a la tutora?: o a la profesora de apoyo, la de inglés, la de extra-escolares, la del aula matinal, la de prácticas… ¡Esto ha supuesto horas y horas de discusión en nuestros respectivos grupos!

Llegados a este punto, y si habéis podido llegar a un acuerdo en algunos de los supuestos arriba descritos, aquí os damos algunas ideas para vuestros regalos a profesores y maestras:

– Un brazalete o pulsera grabada: es un detalle precioso y que podrás encontrar fácilmente en varias firmas de joyería y complementos. Se trata de brazaletes y pulseras grabados con los nombres de todos los niños de la clase. Los hay de distintas formas y diseños desde brazaletes anchos en los que se pueden inscribir hasta 25 nombres hasta pulseras con varias medallitas en los que se graban los nombres de los alumnos.

Brazalete personalizado

Brazalete personalizado

Pulsera personalizada

Pulsera personalizada

– Un cuento para el profe: es uno de los productos estrella de este año, cuentos personalizados para el profesor con fotos suyas y de los compañeros de clase. Estos que os enseñamos son de regalauncuento.es, una tienda on line especializada en la creación de cuentos personalizados.

Cuentos personalizados para profesores

Cuentos personalizados para profesores

– Un bolso de Desigual: no me preguntéis por qué, pero siempre, todos los años, a alguna maestra del cole le cae un bolso de la marca Desigual. ¡La verdad es que los hay monísimos!

Bolso de la firma Desigual

Bolso de la firma Desigual

– Un bono de masajes, spa o noche de hotel: me imagino que será por el cargo de conciencia de dejar a los fieras de nuestros niños con esos entregados profesores que lo único que les deseamos para sus vacaciones es que se relajen y descansen. ¡Y vuelvan con fuerzas renovadas en septiembre!

Bono para un SPA

Bono para un SPA

– Un baby bonito: puestos a ser prácticos, ¿qué os parece un baby bonito? Especialmente pensado para los profesores de Infantil, para evitar manchas y además estar guapos y guapas en clase. ¡Mirad qué modelos más monos os traemos!

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– Kit Mr Wonderful: estos de MrWonderful no dejan pasar una y tienen incluso un pack de regalo llamado ‘Kit Profe para mí eres un diez’ con tazas, láminas, libretas y una caja para empaquetarlo todo.

Ki Mr Wonderful para un profe 10

Ki Mr Wonderful para un profe 10

Apuesta por el DIY: apuesta por la creatividad y fomenta el DIY (Do It Yourself) con ideas frescas y originales: una maceta con flores de cartulinas en las que incluyas la foto de todos los niños, un cuadro con las manos pintadas de todos los alumnos o un macetero con los nombres de los pequeños.

Maceta DIY

Maceta DIY

Prendas deportivas: no solo de pulseras y bolsos viven los profesores, sobre todo los chicos. Para ellos siempre es recurrente todo lo relacionado con el deporte: unas zapatillas, una sudadera o incluso una canasta o una diana para descargar tensiones acumuladas durante todo un curso.

Zapatillas Adidas Tahiti

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La Feria no es para los niños

La Feria no es para los niños. ¡Ja! Eso es lo que yo decía antes de tener a los míos.

Veía a esas madres vestidas de flamenca con trajes de hace cuatro temporadas arrastrando un carro con el niño lleno de churretes y las manos empolvadas de albero mientras chuparreteaba un algodón que le manchaba la camisa… y solo pensaba: la Feria no es para los niños.

Escuchaba el megáfono del tío de la tómbola y la música cani de la noria y los bocinazos de los coches locos y salía despavorida de la Calle del Infierno reafirmándome en mi idea de que la Feria no es para los niños.

Me apostaba en la reja de la caseta con la compañía de mi catavinos y disfrutaba del paseo de caballos a veces entorpecido por el niño que salía corriendo delante del coche de caballos, el que pedía helados a gritos, el que berreaba por un globo de Spiderman o la pequeña flamenca que se tiraba al suelo cansada de tacones, flecos y flor en el pelo.

Paseo de caballos

Paseo de caballos

Me daban las claritas del día, tenía localizadas las casetas que cerraban las últimas y desayunaba buñuelos sin preocuparme por la hora a la que sonaría el despertador. Así pasaba yo mis ferias… hasta que tuve niños.

Y en años como éste se me planteaba la disyuntiva de quedarme con los niños en el parque o quedarme con los niños en la Feria. Y como una no es de las que se amilana allí que me planté con mis dos chiquillos vestidos de domingo, naúticos nuevos y calcetines largos a pisar el Real.

Compré globos, helados y algodones de azúcar, gasté un paquete de toallitas limpiando churretes y manos llenas de albero y mentí como una bellaca asegurándoles que la Calle del Infierno estaba cerrada y no abría hasta el día siguiente.

Niños en la caseta

Niños en la caseta

Pero también bailé sevillanas con mi mayor, y me quedé prendada de cómo el de 2 se sentó encima de un cajón y seguía el compás de la música. Llegué incluso a ver a mis amigos, los mismos compañeros de baile y rebujito, que también acudían al Real acompañados de pequeñas flamencas y niños en carros con tambores de la tómbola.

Y lo peor es que a los pequeños Pitus les ha gustado la feria, y ahora piden una y otra vez volver a la caseta. ¡Ya me lo temía yo, que estos niños lo llevan en los genes!

Sigo pensando que la Feria no es para los niños, pero como tantas otras cosas que nunca pensé que haría a lo largo de estos últimos años voy cambiando costumbres y tragándome palabras e incumpliendo promesas porque la realidad aprieta ¡y de qué manera!

Así que este año me conformo con escaparme una noche con el Pitupadre mientras los niños duermen plácidamente con sus abuelos. Porque, entre nosotros, la Feria no es para los niños.

Trabajos, deberes y manualidades… ¿para niños o para padres?

Me echo a temblar cuando al recogerlos del colegio veo esa circular de color blanco que asoma entre las hojas de la agenda de clase (en el caso del mayor, cuando recibo una notificación en el portal web escolar: ahí está, parpadeando en rojo ¡alerta! ¡alerta!).

Comienza la pesadilla. Cierro los ojos para no imaginar qué nuevo trabajo, deberes o manualidad tendré que preparar a altas horas de la madrugada. Hago recuento mental de las láminas de cartulina, goma eva, purpurina y témperas que tengo en casa. Y lo que es peor, comienzo a buscar huecos en la ya de por sí apretadísima agenda para pintar ese mural que debe decorar la clase, trabajar el Día de la Paz o hacer una manualidad con motivo de la llegada de la primavera.

Desde que el Pitu mayor entró en la guardería hemos intentado que los trabajos sean de ellos, que participen en la creación y diseño de los mismos -aunque sea estampando la huella de su mano sobre el folio-.

Y de ese modo si había que decorar una hoja del otoño ellos pegaban garbanzos y lentejas o si se trataba de hacer unas maracas caseras las rellenábamos con piedras y hojas que encontrábamos en el parque.

Pero he ahí nuestro error. En esas andábamos cuando el pasado mes de febrero llegó la hora de trabajar los monumentos de nuestra ciudad con motivo del Día de Andalucía. Al Pitu le tocó conocer un famoso teatro y casino, visitarlo y hacerse fotos con su familia y posteriormente plasmar su experiencia en un folio que pasaría a formar parte del libro de la ciudad de su clase –clase de 3 años–.

Recortamos fotos, pintamos máscaras y motivos teatrales y escribimos breves apuntes sobre qué es un teatro, dónde se sacan las entradas y lo bonito que eran sus jardines para pasear en bicicleta.

Cuál fue nuestra sorpresa cuando el ‘libro‘ llegó a nuestras manos un fin de semana. Mientras el Pitu me iba presentando a sus amigos, yo asistía boquiabierta al despliegue de medios. ¡Qué erudición en sus textos (propios del copy-paste de la Wikipedia)! ¡Qué cuidada edición en los estilos y maquetación! ¡Qué poca mano de los niños!

Comentándolo con otra mamá del colegio (su hijo está en un curso superior), me confesó que a ella le había pasado lo mismo: apostaba por la participación del niño en los proyectos hasta que comenzó a comparar con los trabajos que presentaban los demás compañeros de la clase (o mejor dicho, los papás de éstos).

¡Qué ganas de soltar las manualidades y que lleguen las raíces cuadradas!

¿Cuál es vuestra experiencia?

¿Los deberes y proyectos son para los hijos o para los padres?

¿Prima el lucimiento o la participación?

Deberes colegio

Deberes del colegio

Me apunto al #GoHomeOnTimeDay

Nunca salgo a mi hora del trabajo. Continuamente llego tarde a la guardería a recoger a Álvaro y menos mal que el padre y los abuelos se encargan de esperar al mayor en la puerta del colegio. No me tomo los días de descanso y compensaciones y prefiero no contabilizar las horas de trabajo excedentes a final de mes para no volver a casa cansada y además cabreada.

Por eso me parece tan interesante la iniciativa #GoHomeOnTimeDay, algo así como el Día de cumplir el horario laboral, salir del trabajo a tu hora y materializar la conciliación de las esferas laborales y familiares, que se celebra mañana 24 de septiembre. Se trata de una iniciativa nacida en el Reino Unido promovida en el marco de la Semana Nacional Work-Life desde el año 2000. En España ya son varias las plataformas y blogueros que se han sumado a esta propuesta que circula por las redes con los hashtags internacionales (#GHOTD y #GoHomeOnTimeDay) y la adaptación al español #salpuntual.

#24sept #SalPuntual

#24sept #SalPuntual

Parto de la premisa de que cada trabajo es un mundo y en el mío, como en el de muchos, los horarios dependen de la actualidad que marca el día a día. La disponibilidad está recogida en contrato y la disposición entre los compañeros es una práctica no escrita que todos llevamos a gala en un inquebrantable “hoy por ti mañana por mí”.

Pero más allá de las reducciones de jornadas o las adscripciones a turnos fijos, hay prácticas saludables que contribuirían a fomentar una verdadera conciliación familiar y laboral como el respetar los horarios de salidas sin improvisaciones de última hora ni excepciones que se convierten en rutinas y que a fin de cuentas ni agradecido ni pagado.

Tengo un amigo ingeniero que trabaja en Londres con una beca de investigación. El primer día que se incorporó, como quería agradar, salió del trabajo media hora más tarde. Al día siguiente su jefe lo llamó a su despacho y le preguntó por el motivo de la hora extra, sugiriéndole que si no era capaz de cumplir con sus objetivos en el tiempo estipulado a lo mejor no estaba capacitado para el puesto. ¿¡Os lo podéis imaginar!?

Carnaval bloguero #salpuntual

Para dar visibilidad a la iniciativa del #GoHomeOnTimeDay, promovida en el Reino Unido por Working Families y liderada en España por #mamiconcilia y Mujeres Directivas, éstas últimas proponen un carnaval bloguero que invita a publicar post sobre el tema: cómo concilias, por qué has decidido apoyar la iniciativa, qué harás para promoverlo dentro de tu empresa y qué harás a nivel personal para celebrarlo. Todos los que lo deseen están invitados a publicar antes del 24 de septiembre, día en el que se celebra el Go Home on Time Day, y darle difusión hasta entonces entre contactos y a través de redes sociales. En twitter, proponen el hashtag #salpuntual.

Yo me apunto al #GoHomeOnTimeDay