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¡Que empiece el cole ya!

Retomo el Pitublog tras estos días de vacaciones y descanso para compartir con vosotros una inquietud que me come por dentro este mes de septiembre… ¡¡¡necesito que EMPIECE EL COLE YA!!!

Estas primeras semanas se están haciendo imposibles, no hay manera de superarlas, parece que nunca va a llegar el día 12. Sé que para algunos puede parecer cruel, pero no exagero lo más mínimo: sueño con el momento en que abran la puerta del colegio y deje a mis queridos pitus con sus amadas profesoras.

Este calendario escolar no hay manera de compaginarlo con la jornada laboral. Los colegios no son aparcaniños –que me dirán algunos–, pero los trabajos no admiten los malabarismos que llevamos practicando el pitupadre y yo estos tres últimos meses.

Tengo fritos a titos y abuelos, agotada la imaginación de buscar actividades infantiles para llenar tres meses de vacaciones, el bolsillo más que tocado y la sensación de estar continuamente “colocando niños“.

Y no soy la única. ELLOS también necesitan volver al cole. Tras el verano están asilvestrados, desconectados de cualquier rutina, más que descansados, abrumados de tanta actividad y, tras recorrer playas y montañas, aburridos de volver a meterse entre cuatro paredes sin nada que hacer durante horas y horas de calor infernal.

– “¿Sabes cuánto queda para empezar el cole, mamá?”, me pregunta el Pitu Mayor a diario.

– “Sí, hijo sí, cuento los días“.

¿Y vosotros? ¿Cómo lo lleváis?

Vueltas al Cole que emocionan

Había tomado la determinación de no escribir sobre el primer día de clase. Tanto post de la Vuelta al cole me tenía un tanto aburrida. Pero entonces recordé que este blog lo escribo no porque quiera cumplir con las medias de publicación que se imponen en la comunidad bloguera, sino porque me encantará que mis hijos lo relean dentro de 20 años -si es que la tecnología se lo permite-.

Mi Pitu Mayor empieza Segundo Curso de Infantil. Para el año pasado quedaron los miedos de cómo se integraría en el colegio, cómo sería su profe, ¿habríamos elegido bien el colegio?, ¿encajará con sus nuevos compañeros?… y tantas otras inquietudes que nos quitan el sueño a los padres primerizos.

Este año daba por supuesto que la Vuelta al Cole sería coser y cantar, una rueda que se pone de nuevo en marcha, más de lo mismo. Pero me equivocaba… ¡¡ha sido mucho mejor!!

Su primer día comenzaba tarde, a las 12.30 horas, por eso de la adaptación. Demasiado tarde incluso para él, que vestido con el uniforme desde las 9 de la mañana (había que llevar al Pequeño Pitu a la guardería dentro de su también periodo de adaptación –esto da para otro post–) no dejaba de insistir en “cuándo vamos al cole, cuándo vamos al cole, cuándo vamos al cole…”.

Tan harta me tenía que nos fuimos a la puerta del colegio una hora antes; “algún niño me encontraré”, pensé yo. No fue uno, sino unos cuantos los padres que habían llevado a sus hijos al parque de enfrente del colegio a fin de que se relajaran un poco antes de entrar.

¡Y ahí comenzó el espectáculo! Mi Pitu comenzó a reencontrarse con sus amigos y compañeros de clase, a fundirse en abrazos y a dar gritos de alegría cada vez que veía una nueva cara conocida. Anduvo como loco de un lado a otro de la puerta del colegio buscando a sus amigos, reencontrando sus juegos, repartiendo besos…

Salió de casa con el polo blanco impoluto, los botines recién estrenados y el pelo peinado y perfumado con Nenuco; entró en la clase sudando y despeinado, pero contento de volver y con una sonrisa de oreja a oreja.

Sentí una alegría nueva, desconocida: la satisfacción de ver a mi hijo feliz en un ambiente distinto del mío, del que su padre y yo le ofrecemos en el ámbito doméstico y familiar. Comprobar que es querido por sí mismo, capaz de relacionarse y crear nuevos círculos me enorgullece y tranquiliza. Los llevamos al colegio para que estudien, se estimulen, aprendan idiomas y desarrollen físicamente pero la mejor nota de este curso mi Pitu mayor la ha sacado en su primer día de clase: ¡un sobresaliente en amigos!

P.D. La anécdota del día no fueron los niños, ni los libros, ni los reencuentros… ¡lo mejor de la jornada fue el aplauso que se llevaron las profesoras cuando abrieron la puerta del colegio! ¡Ahí los lleváis!

Septiembre

Me gusta septiembre.

Escribo este post de-vuelta-de-las-vacaciones mientras fuera cae una tormenta de verano y tomo un café calentito delante del ordenador.

Desde pequeña me ha gustado el mes de la vuelta al cole, los anuncios de uniformes en El Corte Inglés, los días cortos y el reencuentro con el olor a tierra mojá.

Aunque las vacaciones han sido maravillosas y he comprado un cupón a ver si tengo suerte y me tomo un año sabático, ya tenía ganas de que llegara septiembre. Siempre me ha parecido  una tontería eso de la depresión postvacacional, triste es no tener dónde volver. El trabajo ennoblece y este año el parón nos ha servido para reflexionar, coger fuerzas y volver con mil y un proyectos que ya os iremos enseñando.

Hasta mis pequeños Pitus muestran síntomas de volver a la rutina tras un verano completamente asalvajados. El pequeño se ha incorporado a la guardería sin adaptación ni anestesia alguna (ni foto de primer día de guarde, ahora que caigo! Con esto de ser el segundo… Mañana le tomo una foto en la puerta y dentro de 20 años le diré que fue de su primer día…).

El Pitu Mayor cuenta los días que le quedan para volver al colegio (yo también!!), y ya está pensando en su clase nueva, los cumpleaños de sus amigos y en que quiere apuntarse a baloncesto (yo creo que por llevar la contraria al padre, forofo futbolero donde los haya).

En una semana estaré quejándome de los horarios, el trabajo, las extraescolares… pero a fin de cuentas son el día a día, mi día a día con mis Pitus.

¡Bienvenido Septiembre! ¡Feliz Curso Nuevo a todos!

Vuelta al cole