Trimaternidad real

“Donde comen dos comen tres” o “El tercero se cría solo” han sido algunas de las frases más escuchadas durante el embarazo del Pequeño Pitu con la intención de todo aquel que las pronunciaba de transmitir un mensaje de optimismo hacia lo que me esperaba.

De hecho, así fue durante unos días, 21 días exactamente, lo que duró la baja paternal del Pitu Padre. Durante esos días todo fue sobre ruedas: el buen esposo despertaba a los niños, los vestía, daba desayunos, llevaba al colegio… y hasta me subía el pan recién hecho para que yo despertara como una reina.

Pero tras la luna de miel llegó su reincorporación al trabajo y mi chocazo con la vida real. Intenté entonces echar mano del refranero popular con algo parecido a “madre de tres puede con todo” pero no hubo manera de encontrar nada parecido, porque no existe ¡es imposible!

Los desayunos, uniformes, mochilas, llegar puntual al cole y hacer el milagro de que no coincidiera con ninguna toma del pequeño se convirtieron en un ejercicio de funambulismo (y eso que pongo el despertador a las 7 de la mañana para llegar a las 9 al colegio que está a 50 metros).

Además el Pitupadre comenzó a retomar sus viajes de trabajo y a pasar dos y tres noches fuera de casa, llegaron los virus y el temporal de lluvia y frío para ponerlo todo un poquito más difícil.

Mi #trimaternidad real es que el mayor (5 años) esté en la ducha mientras el mediano (3 años) me pide que le limpie el culo y el pequeño está enganchado a la teta.

#Trimaternidad real es mandar al mayor a un cumpleaños con mi vecina para poder estar un par de horas dedicada al mediano los ratos que el pequeño no está tomando el pecho.

#Trimaternidad real es tener a un niño malo cada día de la semana ya que las probabilidades de contraer virus se multiplican por tres.

Y que conste que no puedo quejarme de mi pequeño Pitu, que es un pepón buenísimo que solo come y duerme (eso sí, come cada tres horas sin perdonar una toma). Ni imaginarme quiero cómo sería esto con un niño un poquito más movido…

Así que para hacer frente a esta trimaternidad real, en casa hemos puesto en práctica algunos principios:

– en esta casa se come, pero no sabemos cuándo, sobre todo los adultos. De disfrutar de la comida caliente mejor ni hablamos…

– la plancha es un lujo asiático reservado para ocasiones especiales, domingos y fiestas de guardar

pedimos ayuda: a amigos, vecinas, familia, otras mamás del cole… ¡¡Qué haríamos sin la tribu!!

– una vez a la semana me voy a casa de la PituAbuela a que me mime, me ponga la comida por delante y me cuide a los niños durante una hora para echarme la siesta

– las lavadoras, lavavajillas, camas por hacer y demás tareas domésticas siempre pueden esperar si tengo a mi Pequeño Pitu en brazos. ¡Crecen demasiado rápido para perder el tiempo en esas cosas!

La trimaternidad algo bueno tiene: me ha enseñado a priorizar.

Os seguiré contando…

La foto es de Natasha Kelly ¡ni tiempo me da para abrir la cámara del móvil! Aunque el panorama a veces es de lo más parecido…

2 comentarios en “Trimaternidad real

    1. pitupitu Autor

      Hola Arantxa! Ahora cuando me quedo con uno solo me parece que es sencillísimo aunque no pensaba lo mismo cuando tuve al Pitu Mayor. Imagino que no queda más remedio que adaptarse a las situaciones que se nos presentan, ¿verdad? Gracias por tu comentario

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